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Claudia Brant, La musa de la canción

CLAUDIA BRANT: La musa de la canción

 

Por Maria Entraigues-Abramson
Es muy probable que muchas veces hayas encontrado en la radio una canción de esas que te emocionan, que te disparan directo al alma, que suenan hermosas solitas sin necesitar casi arreglos ni producción, que cuentan alguna historia con la que te identificas inmediatamente, o que con sólo escucharlas una vez ya no te las olvidas jamás, que están escritas de manera simple y bella (que son las más difíciles de escribir), que al escucharlas se te llena el cuerpo de alegría, etc. Si así fue, es posible es que esa canción haya sido una de las miles de que hizo Claudia Brant. Claudia, o “Clota” (como la llamamos muchos amigos) aparte de ser una buena amiga, excelente madre, bellísima mujer, fuerte y admirable por un sinfín de motivos, es uno de los talentos más grandes de la canción.

Es compositora y productora. Nacida en Argentina, reside hace 18 años en la ciudad de Los Ángeles, California. Ha sido nominada 5 veces al GRAMMY Latino. Ganadora del GRAMMY Latino por la Canción del año 2009; 2 veces Compositora Latina del año de SESAC y 2 veces Compositora Latina del año de ASCAP. Fue introducida al Salón de la Fama de los Compositores Latinos en octubre de 2016. Actualmente es parte del Comité Directivo de NARAS (la academia de los GRAMMYs). Continúa componiendo sin cesar en su estudio de Los Ángeles, colaborando con diversos artistas de todos los géneros musicales, tanto en el mercado anglosajón, como en el latino.

Entre sus recientes éxitos se encuentran los dos últimos sencillos de David Bisbal “Antes que no” y “Duele demasiado”, y de Reik “Qué gano olvidándote”.

Hoy día se encuentra trabajando en los discos debut de Lisenny (Atlantic), Victoria “La Mala” (Roc Nation), colaborando con Claudia Leitte, Ivan Lins, Arnaldo Antunes y Bruno Mars.

 
¡Hola! ¡Qué lindo tenerte aquí!
¡Estoy feliz de volver a Músico Pro y de estar haciendo esta entrevista contigo!

 
Háblanos de tu niñez.
No tengo hermanos entonces me entretenía sola y cantaba en el espejo con un micrófono de lata, me inventaba historias. Cuando tenía como seis años mis viejos me regalaron una guitarra de la “Antigua Casa Núñez”, que aún la tengo. De hecho, este año cuando fuimos a Argentina con mi hija la llevé a Casa Núñez y le compré una. Mis dos hijos (Nina y Luca) también aman la música.

 
Sí, es que esa guitarra era infaltable en las casas de los músicos de Buenos Aires, yo también crecí con una.
Tal cual, y mi hija, por más que vivamos en Los Ángeles, la tenía que tener también. Entonces, empecé a tomar clases con un profesor, y me encerraba en el baño a tocar porque era donde había mejor acústica. Tenía un par de grabadores de esos viejos con botones grandes y duros. Yo no sabía lo que estaba haciendo pero básicamente los estaba usando como “multi tracking“, porque grababa en uno y luego tocaba lo que había grabado en ese mismo y con el otro grabada algo más encima, y así usando grabadores múltiples iba agregando voces, armonías, etc. Me divertía mucho. Luego me compré cuadernos y empecé a escribir canciones, las grababa en casetes y escribía las letras en una máquina de escribir.

 
¿Al principio cantabas solamente o también escribías?
Las dos cosas, siempre todo junto.

 
¿Qué edad tenías en ese momento?
Nueve mas o menos, a los seis me regalaron la guitarra, y ya a los 9-10 escribía canciones con la letra, la melodía y todo.

 
¿Te acuerdas de la primera canción que escribiste?
Sí, creo que decía algo así: “En el cielo azul hay mil estrellas sólo algunas de ellas son a veces bellas”, todo rimaba. [Risas]
Luego terminé la escuela primaria y comencé la secundaria. Mientras estaba en casa me la pasaba escuchando discos.

 
¿Qué escuchabas?
Casi todo lo que escuchaba era música brasilera porque mi papá iba mucho a Brasil y me traía discos, de Tania María, Caetano Veloso, Simone, Chico Buarque, etc. Así aprendí portugués de hecho. Después lo otro que escuchaba sin parar era The Carpenters, estaba obsesionada con ellos, no escuchaba los Beatles ni los Rolling Stones sino “los Carpenters”. No entendía muy bien por qué me gustaban tanto, pero ahora que me dedico a esto ya entendí; que las canciones eran muy buenas, que los arreglos de voz eran espectaculares, la producción, los músicos, ¡todo era increíble! Pero claro en aquel momento yo aún no apreciaba estas cosas y no hubiera podido describir por qué me gustaban tanto.

 
¿Entendías sus letras?
Bueno, de alguna manera sí porque empecé a estudiar inglés a los once años, entonces entre eso y mi viejos que hablaban inglés, iba entendiendo. Ellos me explicaban bastante.

 
¿Cuándo comenzaste a acercarte al mundo profesional de la música?
Yo diría que más o menos a los 17 que fue cuando lo conocí a Mike Ribas, que es un pianista, productor, arreglista y compositor argentino. Me lo presentó mi amigo Pablo, hijo de Chico Novarro, me llevó a un estudio famoso en Buenos Aires que se llamaba Music Hall. Allí Mike me hizo cantar, luego de escucharme me pidió el teléfono y me empezó a llamar para grabaciones.

 
¿Qué tipo de grabaciones?
Grabábamos más bien todos los musicales de los programas de televisión y él tenía en ese momento a una mujer que se llamaba Doris Band que era letrista, ella hacía todas las letras, era una mujer grande ya y se dedicaba a hacer todas las versiones al español de las canciones que se cantaban en los programas. Un día se enfermó muy mal y falleció. Entonces Mike me dijo, “Che, vos que escribís, ¿no te animas?” “Bueno”, dije. A partir de ahí, aparte de cantar en la sesiones, empecé a hacer este otro laburo que me dio un montón de práctica ya que tenía que hacer cuatro o cinco canciones por semana. Me acuerdo que me las daban un lunes y el miércoles ya tenía que entregar las letras terminadas y enseguida grabarlas.

 
¿Te gustaba más escribir letras o cantar?
En ese momento me gustaban las dos cosas, tenía como cierta intención de ser artista, subirme al escenario y esas cosas, pero después se me pasó.

 
¿Cuándo se te pasó?
Hace como diez o quince años. Me di cuenta de que no era lo que más me gustaba hacer y que me divertía mucho más estar detrás de las escenas.

 
¿Cuándo empezaste a escribir canciones para otros artistas?
Comencé en Argentina como a los 19 o 20. En un momento yo estaba mucho con Cachorro López y Sebastián Schon, iba al estudio de ellos todos los días. Bueno, por dos años fui a la universidad, comencé diseño gráfico y arquitectura pero luego lo dejé. Ahí fue cuando empecé a trabajar mucho con Cachorro y Sebastián; comenzamos a hacer canciones. Un día no sé cómo fue que Cachorro lo conoció a Diego Torres, lo llevó a BMG y lo firmaron. En el primer disco de Diego cuando él tenía 20 años y el pelo largo, terminé teniendo 5 o 6 canciones. Después de ese disco empezaron a pintar otras cosas. Hice mi primer disco como solista con Lito Nebbia para Melopea y luego firmé con Warner con quienes hice dos discos. Por esos tiempos fue que gané el festival OTI de la canción y el de Viña del Mar, así que era un buen momento para mí con todo esto ocurriendo. Pero más tarde toda esta energía se disipó. Yo s