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A lo largo de casi cinco décadas, Carl Verheyen ha desarrollado una carrera excepcional como guitarrista de estudio, músico de sesión, integrante de Supertramp, artista solista y colaborador de algunos de los músicos, productores y compositores más destacados de la industria.
Su experiencia abarca innumerables sesiones de grabación, giras internacionales y 17 álbumes propios. Más allá de su virtuosismo como intérprete, Verheyen ha construido una profunda comprensión del trabajo en estudio, la colaboración artística y la evolución del sonido de la guitarra.
En esta conversación, comparte reflexiones sobre el tono, la versatilidad, la identidad artística y las herramientas que utiliza actualmente.
La confianza como herramienta de trabajo
Para Verheyen, uno de los elementos más importantes en cualquier sesión de grabación es la confianza.
“He grabado todo tipo de guitarras a través de todo tipo de amplificadores, pedales y altavoces. He trabajado para artistas, compositores de cine, orquestadores, autores de canciones y también en mis propios proyectos. Con el tiempo entendí que la confianza es una parte fundamental del proceso de grabación. La experiencia es lo que la construye.”
Según el guitarrista, esa confianza permite tomar mejores decisiones bajo presión y responder de forma efectiva a las necesidades de cada producción.

La búsqueda del tono perfecto
Pocos temas generan tanta discusión entre guitarristas como el sonido. Sin embargo, Verheyen considera que las tendencias son pasajeras y que el contexto musical debe estar siempre por encima de las modas.
“El sonido adecuado es el que sirve a la visión del artista. Después de años persiguiendo tendencias, terminé acercándome a sonidos clásicos que nunca parecen envejecer.”
Para él, desarrollar criterio auditivo y escuchar atentamente diferentes estilos es tan importante como cualquier equipo o amplificador.
La importancia de tocar de todo
Una de las ideas que más ha defendido durante su carrera es la versatilidad.
Verheyen compara la industria musical con un pastel: quien domina un solo estilo accede únicamente a una pequeña porción de oportunidades, mientras que quienes pueden desenvolverse en múltiples géneros amplían enormemente sus posibilidades profesionales.
“Si puedes tocar blues, jazz, rock, metal, country y estilos acústicos, tienes acceso a mucho más trabajo.”
También señala que los estilos musicales se diferencian menos por las notas utilizadas y más por elementos como el fraseo, el tono, el ataque y los matices interpretativos.
Como ejercicio práctico, recomienda salir de la zona de confort y experimentar con instrumentos diferentes.
“Si siempre tocas una Les Paul, pasa una semana con una Telecaster. Es un instrumento tan directo que obliga a que el trabajo lo hagan tus manos.”

Armonía: el conocimiento que salva sesiones
Además de la técnica, Verheyen considera que una sólida formación armónica puede marcar la diferencia durante una grabación.
“Cuanto más entiendes la armonía y cómo funciona una tonalidad, mejor preparado estás cuando algo no está funcionando musicalmente.”
Esa experiencia le ha permitido proponer alternativas a arreglos escritos por compositores que no eran guitarristas, contribuyendo a mejorar el resultado final de una grabación.
Según explica, la experiencia no solo aporta conocimiento, sino también la seguridad necesaria para expresar ideas de forma respetuosa y constructiva.
Encontrar una voz propia
Aunque la versatilidad es importante, Verheyen cree que todo músico debe llegar eventualmente a una identidad artística clara.
“Llega un momento en que tienes que decidir qué es lo que realmente mueve tu alma.”
Entre los artistas que más admira menciona al saxofonista Wayne Shorter, cuya personalidad musical era reconocible independientemente del proyecto en el que participara.
“Siempre he aspirado a algo parecido: desarrollar una voz propia que pueda reconocerse de inmediato.”

Confianza sin arrogancia
El equilibrio entre seguridad y humildad es otro aspecto fundamental en su filosofía profesional.
“La confianza requiere una dosis adecuada de ego, pero también la humildad suficiente para reconocer cuando uno está equivocado.”
Para Verheyen, cada sesión representa una oportunidad de aprendizaje, independientemente de la experiencia acumulada.
“Puedes aprender algo de cualquier persona si mantienes una actitud abierta y haces preguntas.”
Su configuración actual en directo
Actualmente utiliza un sistema dividido en dos rutas independientes.
La primera está orientada a sonidos limpios y emplea un pedal Zen Drive, reverberaciones y efectos estéreo alimentando amplificadores como Vox AC-30, Fender Twin Reverb, Fender Deluxe Reverb o HiWatt.
La segunda está dedicada a sonidos de alta ganancia y utiliza varios pedales de distorsión, incluyendo un Klon vintage, conectados a un Dumble Overdrive Special y procesadores como el Lexicon PCM-41 y el Eventide Harmonizer.
En el estudio mantiene una extensa colección de amplificadores clásicos, acumulada durante décadas de trabajo profesional.
Si tuviera que quedarse con uno solo, su elección sería clara:
“Un Fender Princeton pre-CBS. Para mí, ese amplificador representa el punto de partida de la guitarra eléctrica.”

Micrófonos favoritos para grabar guitarra
Después de años de experimentación, Verheyen sigue confiando en una combinación clásica para capturar amplificadores de guitarra: un Telefunken M80 y un Royer R-121.
Según explica, el M80 aporta claridad, definición y ataque, mientras que el R-121 añade profundidad, cuerpo y suavidad.
“La combinación ofrece lo mejor de ambos mundos.”
También destaca los resultados obtenidos recientemente con el DPA 2011 en grabaciones de guitarra eléctrica.
Para monitoreo en su estudio personal utiliza monitores Danley Sound Labs TDH-3.
“Blues del siglo XXI”
Definir su música sigue siendo un desafío.
Verheyen la describe como “Blues del siglo XXI”, una propuesta que combina blues, rock, fusión, R&B, funk e incluso elementos folk.
“Todo gira alrededor de la guitarra y del blues, pero intento mantener un equilibrio entre lo artístico y lo accesible.”
Una filosofía que resume una carrera construida sobre la curiosidad, la adaptabilidad y la búsqueda constante de una voz propia.


