Sponsorship Banner – PreSonus – Studio Live

MÚSICA LATINA Y PERCUSIÓN

Por Mario Montellano  |  mmontellano@musicopro.com

Como siempre, es un placer saludarles. En esta ocasión le dedicaré este espacio a la música latina y percusión. Incuestionablemente es un gran acierto ubicar a la música latina y las percusiones en una misma categoría, sin duda están íntimamente ligadas. Esta clasificación es sumamente amplia porque el término música latina engloba a su vez una gran cantidad de subgéneros y estilos, la mayoría de los cuales podrían clasificarse como Tropicales o Afro Caribeños: Salsa, Cumbia, Merengue, Vallenato, Son, Porro, Bolero, Bachata, Danzón, Mambo, Chá chá chá, Balada Rítmica, Balada Romántica y un largo etcétera. Sería además imposible enumerar la ilimitada variedad de estilos y géneros étnico-regionales de cada país, así que nos enfocaremos primordialmente en lineamientos generales aplicables a la mayoría de los estilos que pudiéramos considerar latinos.

En mi humilde opinión, existen tres elementos fundamentales que dan el toque o la característica a la música latina aunque no necesariamente en ese orden: percusión, bajo y metales.

Cuando pensamos en términos de una mezcla en vivo, la premisa fundamental que aplico es la de lograr una base rítmica sólida y contundente, incluso en los casos en que no se usa batería, como sucede en muchos de los estilos en cuestión. Esto es sumamente importante porque en otros géneros musicales, donde sí se usa batería, ésta nos ayudará grandemente a llenar y cubrir los extremos graves y agudos de nuestra mezcla por medio del bombo y los hi-hats respectivamente. Pero, ¿qué podemos hacer en los casos en que dichos elementos simplemente no existen? La lógica es simple: apoyarnos en el bajo y la percusión.

 

Bajo

En entregas anteriores nos hemos referido ampliamente al bajo y sus múltiples variantes en un sentido puramente técnico en cuanto a la forma de obtener su señal para las mezclas de sala y monitores, sin embargo, ahora lo abordaremos de una manera más musical. El bajo es un instrumento de características musicales muy especiales, de hecho no se ha podido definir si es un instrumento rítmico o armónico. Yo diría que quizá es el único, o de esos muy pocos instrumentos que son las dos cosas. Recordemos que todos los acordes que existen se nombran a partir de su nota más grave: en términos prácticos, el bajo. Esa es la mitad de su importancia en nuestras mezclas. Desde el punto de vista del público, si no tiene una buena definición y presencia en el área de audiencia, quizá no será posible para el oído distinguir la idea armónica del arreglo, sobre todo  cuando sean acordes compuestos como los que se usan ampliamente en el Jazz Latino. Desde la perspectiva de la banda en el escenario, esta premisa es doblemente importante porque si la combinación del sistema y la mezcla de monitoreo no proveen una buena referencia del bajo a los músicos, será muy difícil para la banda poder tocar y cantar correctamente en tiempo y tono. Es evidente entonces, el cuidado que debemos poner en todos los aspectos que influyen sobre un buen resultado de bajo: empezando por la selección de componentes del sistema de audio hasta su posterior calibración y alineación para concluir con su adecuado posicionamiento en la mezcla.

 

Percusión

La percusión constituye otro capítulo muy importante de esta historia porque igualmente cumple dos funciones vitales en la música latina. En la gran mayoría de los estilos latinos la percusión juega un papel fundamental en el soporte rítmico del ensamble. Existen instrumentos como congas, bongós, timbales, cencerros, güiros o guacharacas que si bien son muy diferentes en cuanto a sus timbres sonoros y papel dentro del arreglo, comparten el hecho común de que su participación generalmente se extiende a todo lo largo de la pieza musical; en otras palabras, forman la “base”, por lo cual es sumamente importante asegurarnos de que suenen bien.

En el caso de los instrumentos que usan cuero o parche, no nos cansaremos de repetirlo: un buen sonido comienza con parches en buen estado y bien afinados. El sonido natural de estos instrumentos debe ser satisfactorio y apegarse al concepto deseado antes de subir el fader. Una vez que ese requisito se cumple, el trabajo del ingeniero a través de sistema de audio, será relativamente simple: hay que capturar su sonido correctamente, lo cual implica seleccionar el micro y ubicación correctos y después solo habrá que posicionarlos adecuadamente en la mezcla con la misma finalidad de siempre: lograr una base rítmica sólida y contundente.

Su otro gran papel es estético; si pudiéramos llamarle así. En muchos casos, su función es la de añadir “sabor” a la música en su conjunto. Existen muchos “juguetes” o percusión menor que si bien, solo se usan esporádicamente añadiendo adornos o rellenando huecos, hacen una gran diferencia porque podríamos considerarlos como la sal y pimienta del platillo. Imaginemos una balada sin cortinillas, panderos, cabasas, shakers, etc. Este tipo de instrumentos comparten una característica común muy importante: su sonido tiende generalmente hacia los rangos agudos del espectro y podría decirse que nunca se usan al mismo tiempo, por lo tanto  bastará con un buen micro de condensador que pueden compartir todos ellos.

 

Metales

La otra gran familia de instrumentos característica a la música latina la constituyen los metales: trompetas, trombones y saxos en sus diferentes tesituras. Y básicamente existen dos maneras principales de trabajarlos: instrumento solista y ensamble. En el primer caso, existe una amplia gama de micros clásicos usados ampliamente para este fin, y este servidor no podría decir cuál de ellos es mejor. Simplemente puedo decirles que todos funcionan muy bien y finalmente, como siempre sucede, el sonido dependerá más del instrumento en sí mismo y en la forma de tocar del músico que del micro. De cualquier manera comparto mis micros favoritos para metales solistas: Shure SM58 y Beta 98, Electro Voice RE20, Sennheiser E509 y MD441.

Los ensambles de metales cuando son de unos cuantos integrantes, en la medida en que el presupuesto, micros y canales disponibles lo permitan, podemos microfonearlos individualmente y solo tener cuidado en cuanto a los niveles de cada uno para que se integren las armonías adecuadamente. En el caso de ensambles más grandes, prefiero usar micros de condensador de diafragma grande como el Shure KSM 27 y KSM 32 o bien el AKG 414 en configuración cardioide a media distancia y obviamente dividirlos por secciones o familias.

 

Conclusión

Existen muchos instrumentos y consideraciones más que podemos incluir en la música latina, que requerían el espacio de nuestra columna por varios meses seguidos, sin embargo no es tan complicado como parece. Si vemos un poco más arriba cuando enumeramos los diferentes estilos de esta categoría musical, notaremos que la mayoría corresponden a música eminentemente bailable, lo cual nos lleva invariablemente a que la consideración más importante es la que no nos cansaremos de repetir: lograr una base rítmica sólida y contundente porque una vez que tenemos esto, añadir el resto de los instrumentos armónicos y melódicos incluidas las voces, será una tarea intuitiva y natural.

Son bienvenidos sus comentarios, críticas, preguntas y sugerencias. Hasta la próxima.

Presonus Logo