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MEJORANDO TU ESTUDIO CASERO

Por Fabio D. García

Como le adelanté a nuestro editor al momento de proponer este artículo, los puntos que aquí compartiremos surgen de mis años de estar sumergido dentro de mi estudio casero. Con el correr de los años he podido cambiar equipos hasta lograr un cierto estándar, lo cierto es que desde hace aproximadamente 10 años me siento en el mismo lugar de la sala y conozco la respuesta de los diferentes sitios. Afortunadamente, cuando tengan este ejemplar en sus manos, si todo marcha como lo esperado, mi nuevo estudio verá finalizada su construcción.

Es cierto que con dinero es sencillo hacer las cosas, pero sabemos que muchos de nosotros, especialmente cuando nos iniciamos, no contamos con presupuestos que permitan obtener todo lo que desearíamos. Algo puede tranquilizarnos: aun aquellos que cuentan con más billetes, se quedan con las ganas de conseguir otros recursos. Las cosas están en proporción.

La clave estará en encontrar un balance adecuado entre prestaciones/presupuesto. Me atrevo a decir que mucho del mejoramiento del estudio no necesita inversión de dinero, sino sólo una nueva distribución de los equipos utilizados; es más, pude comprobarlo hace unos pocos meses, cuando al cambiar la ubicación de ciertos elementos, puede mejorar considerablemente los resultados obtenidos.

 

Punto de mezcla

Ubicar adecuadamente el punto de mezcla tiene impacto directo sobre el resultado obtenido. Una ubicación incorrecta o poco adecuada de los monitores no nos permitirá escuchar ciertas partes – frecuencias – de la música que estamos mezclando.

Dejando de lado fórmulas matemáticas, es fácil darse cuenta que a medida que los monitores se encuentren más alejados de nuestro punto de audición, más volumen necesitaremos para oír adecuadamente. El inconveniente que se presenta es que a medida que incrementamos el volumen también se incrementa la dispersión del mismo por toda la sala, y cuando ésta no está acústicamente preparada estamos ante un problema. Los rebotes de sonido se mezclarán con el sonido directo y nuestra audición se verá contaminada.

Obviamente la solución pasa por ubicar los monitores lo más cerca posible a nuestros oídos, buscando así la mayor cantidad de sonido directo, minimizando al mismo tiempo los reflejos, o mejor dicho, bajando considerablemente el impacto que provocan sobre nosotros los reflejos de sonido.

Debemos estar separados de cada parlante por la misma cantidad de espacio que existe entre ellos; es decir, formar un triángulo con los tres lados iguales. La disposición busca balancear el campo estéreo y que cada oído reciba la misma cantidad de volumen.

Hablando de campo estéreo, uno de los problemas frecuentes encontrados en muchos estudios caseros es la ubicación de los monitores a diferentes distancias de las paredes laterales. Por ejemplo, un parlante se encuentra prácticamente pegado a una pared, mientras que el otro se encuentra a dos metros de distancia.

Las paredes laterales son lugares donde el sonido se refleja considerablemente, por lo tanto una desproporción de esa clase provocará que ciertas frecuencias se refuercen en el ambiente de audición, cuando no lo están realmente en la grabación. Como consecuencia, intentaremos corregir lo que escuchamos sin tener en cuenta que estamos siendo engañados por los rebotes del sonido lateral.

Si resulta imposible cambiar la ubicación de los monitores, podemos recurrir a la construcción de al menos un panel móvil que podamos colocar y quitar en cualquier momento. El mismo permitirá compensar la mayor distancia en uno de los lados. Tanto el panel móvil como la pared lateral deben recubrirse con material fonoabsorbente.

Si el presupuesto no alcanza para comprar dicho material, podemos recurrir a colocar cobijas o cortinas. Lo importante es que el paño utilizado tenga buen peso. Eso contribuirá en la reducción de las reflexiones del sonido emitido por los monitores.

Lo ideal es la colocación de dos panales, como podemos ver en la ilustración, buscando evitar el paralelismo entre las superficies laterales. El sonido, al igual que la visión se refleja, con el mismo ángulo de incidencia, por lo tanto las paredes laterales paralelas provocarán rebotes entre ellas. En cambio con superficies no paralelas, los ángulos serán diferentes, provocando que la incidencia y la refracción sean distintas.

La parte trasera del punto de audión también puede presentar problemas de rebote, si es que se encuentra cercana y es de una superficie dura y no tratada acústicamente. En mi caso, habitualmente recurrí a abrir las puertas de mi placard dejando a la vista las prendas de vestir y las cobijas que pueden considerarse una buena superficie de absorción. Para quienes esa casera alternativa no está disponible, pueden considerar la construcción de otro panel móvil, o bien colocar material difusor sobre la superficie dura que se encuentra detrás. Este material es diferente al absorbente, ya que su misión es evitar las refracciones hacia la zona de audición.

 

Contaminación acústica

Si bien este tema debería haberse tocado como primer punto, preferí hacerlo luego ya que es el que demanda un poco más de inversión económica, aunque trataré de compartir ideas que eviten desembolsar muchos billetes.

En esta sección tenemos que establecer una división entre la contaminación proveniente del exterior y aquella que se origina dentro del propio estudio, entendiendo por esto la sala de control y/o de grabación.

Los sonidos que provienen del exterior seguramente son los que más atentan contra la calidad de audio final. Una bocina o claxon, el ruido de un camión o tren al pasar, el perro del vecino, etc. son factores que pueden arruinar una toma que se encuentre en curso.

Para esas situaciones lo mejor es construir una especie de caja dentro de la propia habitación. Aunque esto parezca algo un tanto difícil, podemos adosar a las paredes existentes una nueva pared construida con algún material que posea buen rendimiento considerando la relación prestación/dinero, y colocando entre ambas un material con buen aislamiento acústico.

Una alternativa es armar una estructura de bastidores de madera – en los que luego se montará una nueva estructura también de madera – sobre la pared original. Estos bastidores son los que separarán la pared original de la nueva estructura. Los resultados mejoran a medida que logramos mayor separación entre las caras. Pero sabemos que generalmente no se dispone de mucho espacio.

Es importante colocar en las caras de unión de los bastidores – es decir, la que se une con la pared y la que se une con la nueva estructura – una lámina de goma con el objetivo de evitar transmitir vibraciones.

Luego de montar los bastidores sobre la pared empleando tornillos, se coloca el material aislante acústico. Hay alternativas económicas y variadas, por ejemplo la lana de vidrio compacta de 5 cm. de espesor. Lo importante es que el material a colocar posea alta densidad. Hay que descartar las conocidas planchas de poliestireno expandido utilizadas en algunos embalajes, ya que dicho material no posee la densidad suficiente para soportar ondas de sonido.

Además de la lana de vidrio, actualmente podemos conseguir unas láminas comúnmente llamadas “sound barriers”. Estas láminas poseen un espesor mucho menor – generalmente 3 mm. – al de la lana de vidrio, y también poseen alta densidad, lo que las hace totalmente aptas para nuestro propósito. Ambos materiales son alternativas relativamente económicas. Para darles un ejemplo, el metro cuadrado de lámina puede conseguirse en Argentina a un costo de 10 dólares, valor que cae al comprar mayor cantidad. Por otro lado, la lana de vidrio es un bastante más económica – por lo menos aquí en Argentina – ya que su aplicación se encuentra más difundida.

Una vez colocado el material aislante se montará la nueva pared de madera de 2 cm. de espesor, al menos. Quienes deseen una terminación diferente, y además absorber un poco de los sonidos internos del estudio, pueden colocar sobre la madera una alfombra de alto tránsito. Esta alfombra de muy bajo costo, viene en diversos colores y es de sencilla colocación. Si prestan atención, muchas salas de cines utilizan la colocación de alfombras tanto en el piso como en las paredes. Otros propietarios, tal vez consideren más adecuada la colocación de algunos paneles de absorción o de cortinas de peso considerable, las que pueden rebatirse cambiando la respuesta del lugar.

Ahora, un poco de atención para los sonidos que se originan dentro del estudio.

En mi caso, el problema más evidente es el ruido generado por los ventiladores de la fuente de poder de la computadora y del procesador. En Argentina resulta muy difícil comprar fuentes y ventiladores silenciosos, por lo tanto la solución más conveniente es alejar el gabinete del equipo para alejar su sonido.

También podemos colocar un par de paneles móviles con material de aislamiento acústico, buscando impedir que el ruido llegue hasta nosotros.

Otra posibilidad es colocar o construir un rack específico para colocar el gabinete revestido de la lámina de tipo “sound barrier”. En ese caso habrá que tener en cuenta dejar espacio interno alrededor para evitar obstruir la disipación del calor.

Durante el último verano estuve realizando algunas pruebas de temperatura del procesador, utilizando el gabinete con las tapas laterales colocadas y retiradas. La diferencia fue insignificante, por lo que volví a colocar las tapas y a ganar un poco de silencio dentro de la sala.

Emplear buenos cables es otro aspecto fundamental que evitará el ingreso de ruidos extraños en la pista. Es notable como utilizando cables de buena fabricación logramos prevenir interferencias o ruidos eléctricos.

Algo muy importante dentro del estudio casero es la distribución de los cables, generalmente desparramados al azar por el piso. Hay que evitar bajo todo punto de vista que los cables de alimentación eléctrica corran en paralelo con cables de audio. La mejora es muy fácil de comprobar. Simplemente acomoden mejor sus cables y notarán como el típico hum disminuye considerablemente.

Otro factor de importancia es realizar una descarga a tierra de los equipos eléctricos. Es aconsejable realizar la toma de corriente eléctrica de todos los equipos desde la misma línea, y en lo posible que sea diferente a la que se encuentran conectados los aparatos electrodomésticos del hogar. En lo referente a iluminación, conviene evitar las luces o tubos fluorescentes.

 

Paneles móviles

Su utilización tiene muchas ventajas. Son económicos; pueden ser fabricados con pocas herramientas; pueden ubicarse en cualquier lugar, y son muy efectivos.

Muchas grabaciones realizadas en el estudio en vivo hacen uso exclusivo de los paneles móviles para reducir la contaminación entre los sonidos. Si tuvieron la oportunidad de estar presentes durante una grabación de este tipo habrán notado que aún así las pistas poseen un poco de contaminación de otros instrumentos. Es imposible que con instrumentos sonando dentro de un mismo ambiente obtengamos pistas totalmente limpias. Esto aún no se da en estudios profesionales al grabar las partes vocales dentro de una cabina aislada; seguramente el micrófono capturará la música que sale por los audífonos del intérprete. La contaminación de sonido siempre estará entre nosotros, nuestro trabajo es buscar todos los medios para combatirla.

Los paneles también se pueden aplicar para crear cabinas temporales para grabar guitarras acústicas u otros instrumentos, y por supuesto voces. En este caso necesitaríamos agregar una abertura con doble vidrio para poder tener comunicación visual.

También habrá que construir paneles especiales para colocarlos en las esquinas de la sala. Los rincones son lugares de alta concentración de frecuencias graves. Estos paneles serán de un ancho menor a los anteriormente descriptos; 40 cm. puede ser una medida adecuada. La longitud estará dada por las características de la sala, pero me atrevo a decir que 70 cm. es un buen punto de inicio. Generalmente, debido a su tarea dedicada – absorber frecuencias graves – suelen colocarse en forma fija.

 

Notas finales

Nunca olvidemos algo, estamos haciendo y grabando música. Debemos disfrutar de eso y no dejar que otra cosa provoque que el espíritu creativo se apague. Si bien no es cuestión que alguien, al escuchar nuestra grabación escuche el ruido del teléfono o el perro del vecino, hay que aprender a disfrutar de grabar nuestra música en casa. Seguramente eso nos permitirá, cuando obtengamos mayores y/o mejores recursos, utilizarlos de mejor manera.

Para mayor información: www.decibel.com.ar, www.auralex.com